Mi primera exposición de arte

En abril del 2021 llevé a cabo mi primera exposición de arte titulada “Rosa”. Aquí les contaré sobre mi proceso creativo y los pasos que seguí para llevar a cabo el evento.

Todo inició con una pinturita (me gusta conectar con mis amigos regalándoles pequeñas pinturas para que traigan en su teléfono o cartera). Era una con forma de un nopal en un fondo rosa. En una clase de yoga, la maestra se ofreció a interpretarla para mi y me dijo que veía en ella que me protegía mucho del amor con barreras para no ser lastimada. Esta interpretación desencadenó una serie de reflexiones sobre cómo percibía y entendía el amor. Es un tema que creo que es muy importante para nosotros como humanos.

El proceso

Poco a poco fui desarrollando cada concepto de lo que sentía que era importante para mi explorar. En mi libreta hice bocetos de diferentes ideas, interpretaciones y determiné cuáles eran las piezas que quería trabajar para esta primera exposición. Ya que lo tuve todo más o menos pensado, empecé a pintar aquellos que ya tenía más aterrizados. Poco a poco fui desarrollando cada obra, algunas las cambiaba por completo al presentarme con nuevos materiales, al empezar a pintar o al pasar algunos días con ellas.

En el camino cometí errores, algunos fueron para bien y otros sólo me hicieron trabajar el doble, aunque de todos aprendí algo. Me llevó alrededor de seis meses terminar todas las obras. Ya que me comencé con las últimas piezas puse fecha para el evento. Mi cumpleaños fue en abril y me pareció un buen pretexto para dar a conocer mi primera exposición de arte con mis familiares y amigos. Debido a la pandemia tuvo que ser un evento muy limitado, pero me ayudó a superar mi primer caso severo de síndrome del impostor, también a que la gente me empezara a ver como artista seria y a romper la barrera de poner algo tan personal frente al juicio de las personas.

La instalación

Para el evento tomé dos puertas viejas que había en mi casa y las pinté de color rosa, hice un letrero con flores y cables de neón con el título de la exposición y serví vino rosado. Me importaba mucho que se creara una atmósfera que invitara a que la gente se involucrara con la exposición. Al final del recorrido puse una cartulina con materiales color rosa a la mano para que la gente pudiera dejar una pequeña intervención. Por una noche mi cochera se convirtió en una galería provisional. Para darle difusión, le llamé a periódicos y revistas de sociales para que cubrieran mi evento y así poder llegar a más personas a pesar de la situación sanitaria tan limitada.

Lo que aprendí de esta experiencia es que va a haber gente a la que le guste y a la que no lo que haces. Eso está muy bien, las opiniones variadas enriquecen la experiencia. También entendí que soy muy afortunada por tener gente a mi alrededor que me apoya. Aprendí sobre planeación, técnicas nuevas y sobre mí misma.

Rostros perfectos

Muchas veces cuando empezamos a dibujar rostros pensamos mucho en la cuestión de las proporciones perfectas, por ejemplo, que los labios van de la mitad del iris a la mitad el iris del otro ojo. Que las orejas llegan a donde empieza la nariz, etc. Estos datos pueden ser útiles, pero en mi opinión también aburridos. 

Creo que el arte se trata de mostrar nuestra interpretación de las cosas y de hacerlas cómo las percibimos. Nuestro rostro es asimétrico y todos tenemos peculiaridades que nos hacen ser especiales e interesantes, esas peculiaridades pueden perderse al momento de intentar hacer que encajen con las “reglas” de proporción del cuerpo humano y en lugar de que se vea realista nuestra ilustración, puede terminar viéndose sin alma. 

Para tener buenas proporciones al momento de realizar algo usando una referencia, es mejor utilizar técnicas como la de poner el brazo recto frente a nosotros mientras sostenemos un lápiz o algo que pueda servirnos como referencia. 

Tuve una maestra que siempre decía que vemos cuerpos humanos y rostros todos los días, llevamos las proporciones grabadas en nuestro interior, que mejor nos concentramos en capturar los gestos y la emoción, me gustó esta perspectiva, pero al final cada quien tiene su criterio y es libre de seguir los parámetros que más le convengan.